Michael Cretu se queda sin casa
Michael Cretu fue un exitoso productor musical de origen rumano que tuvo varios nº1 en las listas de ventas de todo el mundo en la década de los 90. Aparecía bajo el seudónimo de Enigma. Seguro que recordareis esos cantos gregorianos bajo unas bases de caja de ritmo a los que debe su fama.
Todavía existen multitud de fans de su música. En la red podemos encontrar webs que ensalzan esa suave música newage con la que nos deleitaba. A mí particularmente me duelen varias partes del cuerpo cada vez que lo recuerdo. Hoy todavía insiste y amenaza con un nuevo CD a pesar de reconocer él mismo la bajada de la acogida de su música
Pero el verdadero éxito lo tuvo dos años más tarde de esos novedosos cantos gregorianos con el lanzamiento del álbum "The Cross of Changes". Un single incluido titulado "Return to Innocence" dio la vuelta al mundo. Tanto fue así que unos humildes músicos de la etnia Amis de Taiwan reconocieron sus voces utilizadas sin su permiso en la canción. Eran Difang Duana y su esposa Igay Duana. En 1988 hicieron una gira por Francia con otros 30 artistas aborígenes taiwaneses. Sus actuaciones fueron grabadas sin autorización por la Maison des Cultures du Monde que es un organismo oficial francés. Esa grabación fue vendida a la discográfica EMI, por supuesto a espaldas de los artistas, y finalmente la multinacional permitió a Cretu su utilización. La canción promovía los Juegos Olímpicos de 1996. Ni Jason Bonham batería de Led Zeppelin, del que Cretu había copiado la base rítmica de su canción "When the levee breaks", ni por supuesto los modestos músicos taiwaneses recibieron compensación alguna. Posteriormente tras la reclamación judicial se llegó a un acuerdo privado del que desconocemos sus términos. Difang Duana ya no lo podrá desvelar, murió en 2002, pero puedo imaginar que el trato no llego a una cifra muy elevada.
Así que con todos los beneficios logrados de las grandes ventas discográficas y demás negocios, Michael Cretu compró media montaña en Ibiza cerca de Santa Agnès de Corona para construirse su casa y su estudio. Y ciertamente lo hizo a lo grande. He localizado en google maps su situación para que veáis la choza en cuestión (abajo). El problema es que la concesión de la licencia municipal para que pudiera construir su mansión en la cima de la colina fue denunciada en 1999 por el grupo ecologista GEN contra el entonces alcalde de Sant Antoni de Portmany Antoni Marí Tur (PP).
La licencia fue declarada ilegal y el Tribunal Superior de Justicia de Baleares confirmó en noviembre de 2005 que la casa debía ser derribada, tras lo cual el Ayuntamiento de Sant Antoni y el productor han presentado múltiples recursos que han ido perdiendo sucesivamente. Hasta que el pasado 2 de Abril el juzgado nº 1 de Palma rechazó el último. Obligando a derribar la casa antes de que termine este año. El Ayuntamiento ya ha adjudicado una partida abierta de 200.000 € para el comienzo del desescombro.
Siento mucho que los contribuyentes de tan precioso pueblo ibicenco paguen las consecuencias de las torpes maniobras de algunos políticos, ya que la reclamación a Cretu se prevé larga y costosa, pero la defensa del patrimonio natural de la isla bien vale la pena.
Todavía existen multitud de fans de su música. En la red podemos encontrar webs que ensalzan esa suave música newage con la que nos deleitaba. A mí particularmente me duelen varias partes del cuerpo cada vez que lo recuerdo. Hoy todavía insiste y amenaza con un nuevo CD a pesar de reconocer él mismo la bajada de la acogida de su música
Pero el verdadero éxito lo tuvo dos años más tarde de esos novedosos cantos gregorianos con el lanzamiento del álbum "The Cross of Changes". Un single incluido titulado "Return to Innocence" dio la vuelta al mundo. Tanto fue así que unos humildes músicos de la etnia Amis de Taiwan reconocieron sus voces utilizadas sin su permiso en la canción. Eran Difang Duana y su esposa Igay Duana. En 1988 hicieron una gira por Francia con otros 30 artistas aborígenes taiwaneses. Sus actuaciones fueron grabadas sin autorización por la Maison des Cultures du Monde que es un organismo oficial francés. Esa grabación fue vendida a la discográfica EMI, por supuesto a espaldas de los artistas, y finalmente la multinacional permitió a Cretu su utilización. La canción promovía los Juegos Olímpicos de 1996. Ni Jason Bonham batería de Led Zeppelin, del que Cretu había copiado la base rítmica de su canción "When the levee breaks", ni por supuesto los modestos músicos taiwaneses recibieron compensación alguna. Posteriormente tras la reclamación judicial se llegó a un acuerdo privado del que desconocemos sus términos. Difang Duana ya no lo podrá desvelar, murió en 2002, pero puedo imaginar que el trato no llego a una cifra muy elevada.
Así que con todos los beneficios logrados de las grandes ventas discográficas y demás negocios, Michael Cretu compró media montaña en Ibiza cerca de Santa Agnès de Corona para construirse su casa y su estudio. Y ciertamente lo hizo a lo grande. He localizado en google maps su situación para que veáis la choza en cuestión (abajo). El problema es que la concesión de la licencia municipal para que pudiera construir su mansión en la cima de la colina fue denunciada en 1999 por el grupo ecologista GEN contra el entonces alcalde de Sant Antoni de Portmany Antoni Marí Tur (PP).
La licencia fue declarada ilegal y el Tribunal Superior de Justicia de Baleares confirmó en noviembre de 2005 que la casa debía ser derribada, tras lo cual el Ayuntamiento de Sant Antoni y el productor han presentado múltiples recursos que han ido perdiendo sucesivamente. Hasta que el pasado 2 de Abril el juzgado nº 1 de Palma rechazó el último. Obligando a derribar la casa antes de que termine este año. El Ayuntamiento ya ha adjudicado una partida abierta de 200.000 € para el comienzo del desescombro.
Siento mucho que los contribuyentes de tan precioso pueblo ibicenco paguen las consecuencias de las torpes maniobras de algunos políticos, ya que la reclamación a Cretu se prevé larga y costosa, pero la defensa del patrimonio natural de la isla bien vale la pena.






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